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Tatuarse y ser “comehierba” puede ser compatible

¡Hola! Sé que os tenía prometida una entrada sobre la propaganda que nos llega a casa… pero últimamente, aparte de tener mi vida patas arriba por asuntos personales (nada malo, todo lo contrario), he estado muy obsesionada con hacerme un nuevo tatuaje. Y, claro, con cada día que pasa procuro hacer algún tipo de avance en mi camino de sostenibilidad, ecologismo y animalismo, y a una comehierba como yo se le plantean dudas hasta en si hacerse un tatuaje o no y cómo.

(Espero que a nadie le ofenda lo de comehierba. Creo que tomarse con humor las decisiones propias y las críticas de los demás es lo más sano, y a mí me gusta declararme comehierba o comelechuga desde un principio para que la gente tenga claro desde el minuto uno que me importa un rábano (¡otro chiste!) lo que opinen sobre mi dieta, enfocada a hacer sufrir al menor número de animales POSIBLE de momento. No soy vegana pero casi, ya apenas tomo lácteos, sólo huevo. Pues bien, dejando claro que a cualquier vegetariana/o, vegana/o o felxitariana/o (¿conocéis el término?) si le llamo comehierba es con cariño, sigo con mi obsesión).

Pues bien, hace ya un año largo me hice un tatuaje de mis tres gatetes bajo la nuca. En su momento estaba más ilusionada, pero con el tiempo… dejó de gustarme, no me acertaron lo que quería. Bueno, tampoco me disgusta, pero no ha satisfecho mis expectativas. En su momento tampoco me planteé si la tinta era vegana (sólo si no estaba testada en animales, y no, no lo estaba. ¡Fiu!). Sin embargo, ahora que quiero repasarme este y que me lo arreglen y hacerme otro de estilo art nouveau, sí quiero buscar las soluciones más veganas posibles.

Mi no muy afortunado tatuaje de la silueta mis tres gatetes.

Mi no muy afortunado tatuaje de la silueta mis tres gatetes.

Hace unas semanas me emocioné muchísimo porque vi que donde seguramente iré a tatuarme trajeron cremas para aplicarse después que son veganas. Y, claro, yo exploto de la ilusión con estas cosas, jijiji… (Ojo, me pongo técnica, que me he informado un montón: las tintas están generalmente compuestas por sustancias minerales —muchas se consideran veganas—, aunque algunas tonalidades pueden contener sustancias que, aunque naturales, son de origen animal —ácido carmínico, el rojo vamos—, por lo que será necesario consultar en tu centro de tatuaje qué colores son veganos: no depende de la marca sino del color para saber qué quieres “pincharte” y qué no, ya que hoy en día existen colorantes sintéticos como alternativa. El tatuador profesional está obligado a informarte de todos los riesgos que conlleva el uso de los distintos pigmentos, como por ejemplo los invisibles (que solo se ven cuando les da la luz) o los fluorescentes (se ven en la oscuridad), que contienen sustancias plásticas y por ello son potencialmente alérgenos).
Mis queridas cremitas comehierbaMis queridas cremitas de comehierba.

[Inciso: nunca jamás de los jamases os hagáis un tatuaje en el lugar equivocado. Es decir, no vayáis A CASA DE ALGUIEN a tatuaros. No pueden daros garantías, no están regulados ni controlados. Os lo desaconsejo totalmente, en parte, porque es que directamente es ilegal. Aunque paguen su cuota de autónomos, no están reglados, no cumplen con la normativa. Y eso os puede salir muy caro: por muy limpio que sea la tatuadora/el tatuador, insisto, no hay garantías].

Una de las cosas que me gusta del sitio al que quiero ir es, precisamente, que desde mi punto de vista entiende que no todo el mundo puede pagarse autónomos y, ADEMÁS, pagarse un local. Y en los estudios tradicionales no siempre aceptan a los tatuadores, o no de forma permanente, así que es complicado ganarse la vida sin cero estabilidad ni facilidades. Este sitio (donde han traído las cremas veganas), Tattooist Plaza, es un poco fuera de lo común, porque es más un centro de negocios de tatuadores (como los de las oficinas) que un estudio de tatuaje en sí. Es decir, que “cualquier” tatuador/a puede ir ahí a tatuar en una cabina y un local legales e higiénicos con material homologado. Además, en este tipo de lugares se siguen los protocolos de higienización, de recogida de residuos,etc. Es un 3×1: mucho veganismo (no todo todo es vegano), gestión de residuos responsable y ayuda al proletariado.

 

 

Así, sí.

Además a mí me va genial porque parte de lo malo, para mí, es buscar al tatuador ideal (no todos dominan todos los estilos), tener que patearte centros y centros para ver sus álbumes, preguntar precios, ver que el local sea LIMPIO, las instalaciones, el material, etc… Y yo de momento me decanto por este centro porque es donde tatúa ERK Tattoos en Valencia, ya que necesito a alguien con mano para el realismo y él me gusta bastante.

(A todo esto: ejem, no, ni me llevo comisión, ni me hacen descuento ni ná de ná xD Ya sabéis que voy promocionando marcas/empresas por mero amor al planeta y los animales… como con Goccia Verde 😛 ¿Nadie se anima a abrir franquicia de Goccia en Valencia? Haríais feliz a una niña, a mí).

Así pues, si eres amante de los tatuajes —aunque no seas vegano, aunque no seas vegetariano, ni siquiera flexitariano— te animo a que la próxima vez te plantees “eh, ¿y si me aseguro de que me lo hagan con tinta vegana oal menos no testada y de que vendan cremas veganas?”. Y es que cada pasito cuenta. Aún no he preguntado precios pero, como siempre, a mí me valdrá la pena aunque me vaya a costar el doble, porque las cosas bien hechas tienen su coste por algo. Y, bueno, si eres tatuador/a autónomo/a y vas ahogado y quieres con todas tus fuerzas dejar de tatuar en casa (y dejar de jugártela con absolutamente todos los aspectos de lo que implica hacer algo así xD) o simplemente encontrar tu cabina en el mundo, escríbeles y a ver 🙂

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Nuevo adoptado: Hugo, el caracol

Hace un par de meses tuve una conversación con mi padre:

Padre: La vecina que se ha ido me regaló plantas, ¿quieres alguna?
Hija: No, que soy muy patata, se me mueren siempre.
Padre: Son de esas grasas.
Hija: Ponme diez.

Pues bien, no sólo me llevé plantas grasas inmortales, sino que Sigue leyendo

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¡¡FELIZ ANO NUEVO!!

Os deseo un feliz ano nuevo, en solidaridad con todos aquellos que han tenido que emigrar por la crisis y ya no tienen un teclado español… 🙂

He estado megaausente este último mes por motivos laborales. ¡¡He trabajado como una cosaca!! Y lo que me queda por delante, por suerte. Aun así, quería deciros que ojalá hayáis disfrutado de la familia y los amigos estas fiestas (si no, ¿para qué sirven?), y que el 2016 os llegue con grandes perspectivas, expectativas y primitivas 😛

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Brius sabe pronunciar muy bien la “ñ”.

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Entrevista a Eva Button – Para que nunca más vuelvas a comprar animales

Hace un tiempo mi amiga Sachiko me habló de una chica que hacía acogidas de animales y difundía casos de un modo “muy mono y muy chulo” (no sé si éstas fueron las palabras pero la presentación fue un poco así). La agregué desde mi perfil personal (aún no había empezado este blog) con la intención de ayudarla a difundir, como he hecho con una poca gente más, y la seguí durante un tiempo; no obstante, el formato no era el que me esperaba (es decir, no era una difusión constante de diferentes casos, sino el seguimiento largo de cada uno; aunque lo de que su forma de tratarlos es monísima es indudable ❤ ) y vi que “estaba servida” y que “no necesitaba difusión mía ninguna” y al final la borré de mis amigos (soy un poco así, cuanta menos gente agregada, para mí, mejor; prefiero seguir a asociaciones y difundir compartiendo, sin tener que mostrar mi privacidad a esas asociaciones). Sigue leyendo

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¡Con un par!

Ayer hice una breve referencia a la numeración de los huevos y no quería que cayera en saco roto por culpa de la distancia temporal, así que os traigo un chiquipost muy sencillo para que resulte fácil retener la información.

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Huevos de gallinas y PATOS felices.

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¿Qué come tu misifú?

Voy a acotar a “gatos” porque de perros no sé demasiado, pero imagino que los puntos básicos de lo que os quiero presentar deben de coincidir bastante.

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«Ñiaaaaummmmmm…»

Los felinos son cazadores por naturaleza. En libertad comen todo tipo de animales menores e insectos, a la vez que ingieren algunas hierbas y plantas. Es decir: mucha proteína, fibra y un poco de carbohidratos. Pues bien, esas marcas de pienso que siempre nos recomiendan en casi todos los veterinarios son casi todo cereal o arroz: puro carbohidrato. Algunos están bien formulados para dolencias específicas temporales (hepatitis, cistitis…), pero de por sí no deberían comer algo que apenas lleva carne. Evidentemente, si este tipo de pienso —gama media— es inadecuado, no os podéis ni imaginar la basura que se vende en los supermercados —gama baja—, porque la mayoría llevan, encima, una cantidad de colorantes, aditivos y mandangas que lo “flipping”. Sigue leyendo