¿Qué come tu misifú?

Voy a acotar a “gatos” porque de perros no sé demasiado, pero imagino que los puntos básicos de lo que os quiero presentar deben de coincidir bastante.

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«Ñiaaaaummmmmm…»

Los felinos son cazadores por naturaleza. En libertad comen todo tipo de animales menores e insectos, a la vez que ingieren algunas hierbas y plantas. Es decir: mucha proteína, fibra y un poco de carbohidratos. Pues bien, esas marcas de pienso que siempre nos recomiendan en casi todos los veterinarios son casi todo cereal o arroz: puro carbohidrato. Algunos están bien formulados para dolencias específicas temporales (hepatitis, cistitis…), pero de por sí no deberían comer algo que apenas lleva carne. Evidentemente, si este tipo de pienso —gama media— es inadecuado, no os podéis ni imaginar la basura que se vende en los supermercados —gama baja—, porque la mayoría llevan, encima, una cantidad de colorantes, aditivos y mandangas que lo “flipping”.

Por suerte cada vez hay más marcas que ofrecen pienso sin cereales, por lo que si optamos por empezar a cambiar la dieta de nuestros gatetes no lo vamos a tener muy difícil. Algunos de estos piensos se consideran de gama alta, que aunque suene a carillo os sorprenderéis con los precios de algunas marcas (yo he cambiado de Hill’s a Acana y estoy pagando un pelín menos que antes).

Bien, ahora queréis toda una lista, ¿no? Pues no hace falta, porque os daré unas cuantas claves con las que vosotr@s mism@s podréis rechazar o elegir un pienso.

1.-Las marcas están obligadas a poner por orden de mayor a menor contenido en la lista de ingredientes. Por lo tanto, cualquier pienso que empiece con “cereales”, “maíz”, “harina” y demás… ya huele mal, ya lo descartaríamos. Las harinas no son malas per se, pero hay que ir con ojo con qué harinas son (¿de carne?, entonces no está tan mal; pero no debería ser el ingrediente principal).

2.-Aunque los cereales o no aparezcan en primer lugar, intentaremos evitar que aparezcan en general en la lista de ingredientes. El arroz es el único que no pasa nada si aparece (pero que no esté en los primeros 3 puestos).

3.-Ojo con la “carne” que usan algunas marcas. A veces podréis leer “subproductos de carne“, que se traducen en picos, patas, plumas, huesos… y muchas otras cosas que ¿por qué narices deberíamos dar a un gato? PUAJ.

4.-Lo ideal es que se indique de qué es la carne, su porcentaje y si es deshidratada o fresca. Ambas opciones son buenas, pero cuando es deshidratada suele implicar una mayor cantidad de carne (cabe más, es sólo eso).

5.-A veces es inevitable, pero cuidado también con la ceniza bruta que contienen. Más de un 10 % ya no es muy indicado. Cuanta menos, mejor.

6.-Está bien que lleven fruta y verduras, e ideal si incluyen arándanos rojos (ya que ayudan a acidificar la orina) en el caso de gatos con tendencia a infecciones de orina, cristales, etc.

 

A grandes tintas, esto es lo que hay. Por cierto, no olvidéis darles comida húmeda a vuestros pequeños, es importantísimo; así conseguimos que estén bien hidratados y sanos, y disminuimos las posibilidades de problemas urinarios y digestivos. Además, ¡les encanta, caray! ❤

 

Es evidente que antes de lanzaros a cambiarles la comida a vuestro michi debéis consultarlo con el veterinario. Yo tuve la suerte de que al comentárselo estuvo de acuerdo por completo (eso no quiere decir que no hubieran “peros”, ya que vamos a ir haciéndoles seguimientos de orina a mis 3 monstruos por si acaso, porque hasta ahora les daba pienso de prevención/tratamiento de problemas urinarios), y me aclaró varias dudas que tenía. Básicamente me dijo “si yo tuviera un gato no le daría ni Royal ni Hill’s”, y me recomendó Orijen y Acana en un principio. Orijen tiene mejor pinta, y si eres vegetarian@/vegan@ y te preocupan también los animales que dan de comer al tuyo, está la comida holística (Porta 21)… pero vaya, a mí ambas opciones se me disparan del presupuesto, así que de momento me quedo con Acana (aunque sigo investigando alternativas como BARF que ya os contaré más adelante, o simplemente marcas de mayor proximidad que, además, tengo la suerte de disponer a granel en mi barrio, para que acabe de ser un consumo responsable del todo ❤ ).

PD: nunca hay que cambiarles la comida de forma brusca, siempre gradual, mezclando los piensos viejo y nuevo en proporción mayor a menor (primero más del viejo que del nuevo, y cada vez un poco más del nuevo que del viejo). Si no, hay riesgo de que empiecen a tener diarreas y mamandurrias.

 

¿Teníais idea de lo que le estabais dando a vuestros michinos? ¿Os sorprende también que TANTOS veterinarios nos recomienden ciertos piensos sin más, cuando ni siquiera tienen la excusa de que sean más baratos? ¿Vais a cambiar de pienso? ¿Tenéis más información? ¿Dudas? ¡Sois más que bienvenidos a comentar!

 

 

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