Vamos de paseo, pipipi ♫♪♫♪

Hace tiempo que estoy metida en el mundo de las asociaciones de gatos y perros, y soy ultramegaproadopción, evidentemente (e hiperdigicontracompra). Creo que un gato está mejor en un piso que en una carretera, que en las calles de una ciudad, etc. Ojo, las colonias controladas también me parecen bien, aunque no puedo evitar pensar en el frío que inevitablemente deben de pasar en invierno; y, qué carajo, en la carencia de mimos que deben de sufrir muchos. No obstante, no nos engañemos…

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 nuestros gatos de ciudad se pasan el día mirando por la ventana, intentando salir escopeteados por la puerta cuando llegamos a casa, cayendo de balcones, alféizares, terrazas… ¡¡MALDITA SEA SU CURIOSIDAD, JOÉ!! Dicho en otras palabras, desean irse de aventuras más de lo que nos gustaría y, queramos o no, sufren estrés. «Pues mi gato es superfeliz en casa», dirán unas; «Pues mis gatos son superfelices en casa», dirán unos un poco más locos… A mí también me parece que Shiro, mi gata blanca, es feliz y está requetebien en casa, pero en general cualquier tipo de confinamiento supone estrés para cualquier felino, por instinto aventureros y cazadores, tan rellenos de curiosidad (¡ñam!).

Bien, yo pienso sacar a pasear a mis gatas (a Brius no lo saco ni a patadas, es un miedica). ¿Así a la brava? Nein! Voy a compartir con vosotr@s unas pautas que aconsejan los veterinarios.

A los gatos, por lo general, no les gustan las correas ni los arneses, así que primero deberemos acostumbrarlos. Si les ponemos la mandanga y los bajamos a la calle y se trauman —fácil, porque absolutamente todo es nuevo y llevan algo incómodo que no les gusta NADA—, luego los atará y los sacará a pasear tu tía. Así, pues:

1.-Les ponemos el arnés (yo recomiendo arnés totalmente, de un simple collar se pueden salir en un plis si les entra el pánico), que es cuando empezarán a hacer la croqueta diabólica en el suelo, y de inmediato les ponemos un poquito de latita, o de chuche, lo que más les guste, pero poca cosa para que no se vuelvan un tonel. Cuando acaben los dejamos unos momentos más con el arnés aunque se tiren al suelo y se lo quitamos.
2.-Repetimos el proceso otro día. Y otro. No hace falta ir a saco, no tiene que ser diario.
3.-Cuando el gato haya relacionado que el arnés es cosa güena, haremos lo mismo añadiendo la correa, que también resulta ser un dramón de la muerte.
4.-Cuando al gato ya no le importe llevar el arnés y la correa por casa (nosotros la tenemos cogida, que se habitúen a que la llevamos nosotros), podemos pasar al rellano. OJO CON LOS PERROS DE LA ESCALERA.
5.-Dejamos que el gato suba hasta el ático y baje hasta el portal, sin salir. Que vean el exterior desde dentro.
6.-Cuando todo esto marcha sobre ruedas… ¡jerónimo! Nos lanzamos a la calle. Bueno, en verdad no: poco a poco, como hasta ahora. No hagamos un maratón el primer día.

En fin, mi objetivo en realidad es llevar a mis ladys al parque de abajo, la calle me interesa más bien poco, pero cada uno verá qué le conviene más. Y, personalmente, las primeras veces —o todas— pienso llevarme el transportín por si acaso… Aviso: los gatos son tan puñeteramente sensibles que tal vez en algún momento de todo el proceso se rallen por algo y haya que empezar de nuevo desde el paso 1, así que paciencia…

Tengo muchísimas ganas de empezar y hacer algo más felices a mis pequeñas, no sabéis cuántas ^^ ❤

Otro día hablaré de la comida que les damos y cómo se la damos 😉

Decidme, ¿alguien saca ya a sus gatos de paseo? ¿Qué opináis?

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